La guía definitiva para comenzar un negocio sin dejar tu trabajo

«Quiero dejar mi trabajo para comenzar un negocio». ¿Cuántas veces has dicho eso últimamente? ¿Cuántas veces te lo ha dicho un conocido? En muchos de nosotros, esa idea ha revoloteado en nuestra mente. A mi me pasó, y de hecho lo hice. Hace 11 años dejé mi empleo formal, para comenzar un negocio, que en aquel momento, era de «llevarle las redes sociales a empresas», lo llamamos: Mauna Media.

Justo hace unos días, conversando con Vanessa Marcano en mi podcast, ella me lo comentaba, en su caso, tomar la decisión le tomó dos años. No es fácil. Pasar de una estabilidad a otra requiere coraje y planificación. Y aún así, el miedo seguirá presente.

Por ejemplo, en este momento, 24 millones de estadounidenses quieren trabajar por cuenta propia en 2021. Pero según un informe reciente de Freshbooks, el deseo de dejar de fumar no es suficiente para hacerlo:

«Decenas de millones de estadounidenses nos han dicho que el trabajo de sus sueños es trabajar por sí mismos, pero esta es una propuesta aterradora para la mayoría porque el mundo, en muchos sentidos, no está preparado para ellos».

Las razones parecen ser bastante obvias: no todos podemos permitirnos dejar de ganar dinero porque tenemos varias responsabilidades que atender, como por ejemplo: hijos. Por otro lado, muchas empresas duran años para comenzar a obtener ganancias significativas. E incluso es cierto que no tener trabajo podría ayudarte a ganar más dinero con la motivación y las ganas de crecer, aunque no siempre es así.

En este artículo quiero compartir, algunas ideas, para aventurarte en esta ruta, de comenzar un negocio sin dejar tu trabajo actual, aunque… tarde o temprano, tendrás que dar el salto.

Cómo comenzar un negocio sin dejar tu trabajo —al menos al inicio—.

Observa tu situación actual para establecer expectativas realistas.

Cuando comencé a trabajar como autónomo, lo primero que hice fue ver cuánto era capaz de hacer con mi trabajo en ese momento y qué esperaba la empresa de mí. De esta manera, pude saber a qué hora realmente tenía disponible para iniciar un nuevo negocio.

No fue sencillo, porque trabajaba en una empresa de desarrollo de software, un Great Place To Work, con un ambiente y cultura increíble, pero altamente demandante.

En esta etapa, saber cuánto tiempo libre disponía, también era muy importante. Conociendo muy bien la disponibilidad, me quedó más claro lo que podía sacrificar para tener tiempo para mis «ajetreos secundarios».

Yo siempre digo que: las expectativas matan la felicidad. Uno de los principales aspectos en que fracasan las personas y que produce decepción, es tener expectativas muy altas, sin conocer su potencial y situación real.

No puedes esperar levantarte a las 5:00 am para trabajar 3 horas en un proyecto y luego pasar 8 horas seguidas en tu trabajo formal, es poco probable que eso suceda, en especial si no estás entrenado. Lo único que vas a lograr con eso es el agotamiento. Esto es una actividad de fondo, no de velocidad. Es mejor concentrarte en lo que puedes lograr hoy y ver en qué momento de la agenda puedes hacerlo.

Deja de hacer cosas que no te traen resultados.

Si algo adquiere valor cuando estás en la transición y luego en la nueva etapa es: Tu tiempo. Éste será clave para lograr tus objetivos. Si estás haciendo algo que no te brinda ningún beneficio, elimínalo de inmediato. No vale la pena intentar algo que no te lleva a ninguna parte.

Barry Davret dijo una vez: «La productividad importa, claro, pero no la forma en que piensas. Antes de preocuparse por cuánto está haciendo, debe concentrarse en lo que está haciendo. Haga más trabajo, pero concéntrese en menos tareas».

En mi caso funcionó optimizar el tiempo de reuniones en el trabajo formal. Colocarle un tope máximo de 30 minutos, significó un aumento de tiempo disponible para poder ser más productivo y además tener más horas disponibles para el nuevo proyecto.

Planifica tus actividades con antelación.

Personalmente siempre he sido de listas de cosas por hacer. A algunos no les gusta este método. Pero yo lo aprendí siendo muy joven, cuando en los scouts de forma recurrente, debíamos organizar excursiones y campamentos. Por ello tengo una lista para casi todo en la vida. En Mauna, usamos Asana, para gestionar los proyectos que tenemos con clientes y las nuevas ideas.

Si estás en un trabajo formal y deseas comenzar un negocio, la planificación puede ser un aspecto clave. Yo planificaba todas las actividades de la semana siguiente un sábado o un domingo por la noche. Generalmente a una hora indecente. Pero, hacerlo antes y no un lunes, puede aliviarte y ayudarte a ver mejor lo que tienes por delante. Hay un sutil equilibrio que debes mantener, el no sobre saturarte de «to-dos» a realizar en una semana. Prioriza los que puedes hacer y descarta de momento los demás, así podrás ir viendo avance. Y cuando te toque una actividad de tu trabajo formal o de tu proyecto nuevo, ponte en ello, sin más dilación.

Bloquea tu tiempo de trabajo.

En un mundo ideal, todos podríamos realizar múltiples tareas. Sin embargo, éste no es el caso y el multi-tarea está muy sobrevalorado. Según algunas investigaciones, los seres humanos no están destinados a realizar múltiples tareas.

De hecho, solo hay un pequeño porcentaje de personas que son buenas en esto. Dividir la atención en múltiples actividades es un esfuerzo adicional para el cerebro y, a menudo, puede producirse elevando el costo de la productividad real.

Por eso, lo que más me funcionó para poder realizar dos trabajos al mismo tiempo es bloquear mis horas de trabajo. Esto significa concentración. Foco sólo en resolver un problema y luego tomar un descanso para responder a los chats y correos electrónicos.

Cuanto más ignores las distracciones que te sacan de la actividad productiva, quizá más rápido te des cuenta de que no son tan importantes como parecen.

Esa llamada aleatoria con tu jefe, ese correo electrónico que acaba de llegar o ese mensaje que te pide una tarea realmente puede esperar. Y cuanto más te concentres en terminar lo que tienes que hacer ahora, mejores serán los resultados.

Descansa. Es tan importante como el trabajo que estás haciendo.

Jim Rohn dijo: «Trabaja duro en tu trabajo y podrás ganarte la vida. Trabaja duro en ti mismo y podrás hacer una fortuna». Benjamin P. escribió: «Gasta el 20% de tu energía en tu trabajo y el 80% de tu energía en la recuperación y la superación personal».

Puedes pensar que el teletrabajo, donde controlas tus horas y hay mayor flexibilidad, es mucho más relajado que el trabajo de oficina típico. Pero no siempre es así. Trabajar por cuenta propia requiere una disciplina Samurai, mucho más autocontrol del que puedes imaginar.

Si no gestionas bien tus horas, llegará un momento en el que no podrás hacer nada aunque te fuerces. Por ello, debes respetar tus horas de descanso. Luego de más de 10 años trabajando a distancia para proyectos en diferentes países, puedo asegurarte que no hacerlo, no te hace más productivo, y por el contrario, te verás frente a la pantalla en días interminables de 14 o 16 horas de trabajo. Por no mencionar el impacto familiar que esto puede tener. Comenzar un negocio, implica también que te encuentres saludable para los nuevos retos por venir.

Respeta tu tiempo para descansar, nada será más importante que tu salud mental y física.

Aprende a automatizar tareas repetitivas.

Como diseñador web, busco constantemente formas de automatizar todas las tareas repetitivas que tengo. Gracias a la tecnología, se pueden automatizar muchas de ellas.

Por ejemplo, algunas de las cosas que ya he automatizado son:

  • En mis redes sociales tengo el contenido que voy a publicar automatizado. De esta manera, no tengo que ir todos los días a publicar contenido.
  • Tengo un correos electrónicos prediseñados para las diferentes mensajes que normalmente estoy acostumbrado a recibir, por lo que no tengo que escribir un correo electrónico para cada cliente.

Cuantas más tareas automatizadas tengas en tu día, mejor podrás concentrar tus energías en lo que realmente importa.

Reduce tus metas.

Las metas nos dan un objetivo. La mayoría de las personas se fijan demasiadas metas que, al poco tiempo, se diluyen demasiado y no logran nada.

De acuerdo con la teoría de la motivación de la expectativa, necesitas un resultado claro y convincente, así como un camino claro para lograr dicho resultado. Sin estos, te faltará motivación y en tonces postergarás.

La teoría de la esperanza sostiene lo mismo: para tener esperanza, necesitas una meta y un camino para lograr esa meta. Por eso, demasiados objetivos solo te desvían de lo que realmente importa, que es lograr UN objetivo.

Cuando te concentras en un objetivo principal, no necesitas una gran lista de tareas pendientes; solo necesitas un plan. Si quieres escribir tareas, intenta poner de uno a tres elementos cada día. Observa los resultados. Haz un progreso significativo. Concéntrate en la acción más importante, no en la más fácil. Estarás más cerca de comenzar un negocio.

Ahora es tu turno.

No es necesario que renuncies a tu trabajo —no en el primer momento— para comenzar un negocio. Aunque es un camino difícil y exigente de autocontrol y sacrificios, es posible lograrlo con la mentalidad adecuada. Estos puntos pueden ayudarte a administrar el tiempo (siempre se trata del tiempo) para poder lograrlo.

  • Observa tu situación actual para colocar expectativas realistas. La mejor forma de empezar es saber cómo lo vas a hacer.
  • Deja de hacer cosas que no te traen resultados. Lograrás mejores cosas cuando te concentres en lo que realmente importa.
  • Planifica, pero no te excedas (Mr. Miyagi decía: «Lección no solo de Karate. ¡Lección para toda la vida! Toda la vida tiene un equilibrio, todo será mejor»). Empieza con las cosas principales de tu día, no con las fáciles. Recuerda que es mejor lograr tu objetivo, incluso si es solo uno, que terminar muchas tareas inútiles.
  • Bloquear tu tiempo te permite terminar más rápido que la multitarea. Por favor, no todos los correos electrónicos necesitan una respuesta instantánea.
  • El descanso es tan importante como el trabajo que estás haciendo. Estás trabajando para vivir, no viviendo para trabajar. Gestiona tus horas de descanso sabiamente para evitar el agotamiento.
  • Automatizar las tareas repetitivas ayuda a concentrarse en cosas más importantes que requieren tu atención.
  • Cuantos menos objetivos tengas, mejor podrás lograrlos. Concéntrate en lograr el principal y luego pasa a los objetivos secundarios. No al revés.

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